Keiko Fujimori será la nueva presidenta de Perú tras vencer en las urnas al izquierdista Roberto Sánchez, en un balotaje marcado por el complejo escrutinio. Esta era la cuarta ocasión en que la heredera del expresidente Alberto Fujimori intentaba llegar al poder y lo logró, aunque con una ventaja mínima de votos. Su gran desafío: reencaminar a un país polarizado y con una incesante inestabilidad política. ¿Qué permitió su victoria esta vez y qué tan estable será su gobierno?
Se definió finalmente quien dirigirá a Perú. La candidata derechista Keiko Fujimori es, oficialmente, la vencedora del balotaje en el que había competido con su adversario de izquierda Roberto Sánchez, el domingo 7 de junio.
De acuerdo con el escrutinio de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que se extendió por semanas mientras se revisaban algunas actas observadas, Fujimori, del partido Fuerza Popular, obtuvo 9.223.396 sufragios, mientras que Sánchez Palomino, de Juntos por el Perú, concentró 9.173.755 papeletas.
Así, los peruanos zanjaron la disputa entre dos postulantes presidenciales que originalmente pasaron la primera vuelta con menos del 20% de apoyo popular.
La heredera política de su padre, el expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), ya había intentado llegar al Gobierno en tres ocasiones anteriores, aunque sin éxito.
Apoyada por el sector empresarial y los políticos defensores del modelo económico actual, su futuro mandato, que iniciará el próximo 28 de julio, está –sin embargo– rodeado de relativa incertidumbre, pues los últimos dos gobernantes electos por voto directo en Perú no completaron el periodo previsto de cinco años y sus salidas dieron pie a otros seis gobiernos similarmente fugaces.
France 24 en Español entrevistó a especialistas peruanos para entender el complejo escenario de la nueva Administración, los elementos que abonaron a la victoria de Fujimori y las eventuales fracturas políticas en una nación marcada por una década de inestabilidad.
El secreto del éxito: un partido "sólido y disciplinado"
En entrevista con este medio, expertos coincidieron en señalar que la mayor fortaleza de Keiko Fujimori es representar a un partido de base sólida y presencia sostenida en el Congreso y en los gobiernos locales, aun cuando esa marca genere anticuerpos entre una parte importante de la población.
“Su gran ventaja en este balotaje ha sido, sin duda, el hecho de tener una organización política sólida y profesional. Keiko Fujimori ha sabido reinventarse después de estar en la cárcel [de manera preventiva en tres oportunidades mientras se la investigaba por presunto lavado de activos] y también después de la muerte de Alberto Fujimori. Aunque su imagen genere mucha división y antivoto en cada elección presidencial, siempre ha reflotado como una opción entre un grupo considerable de peruanos”, explicó el politólogo Gonzalo Banda Lazarte.
Para la politóloga Kathy Zegarra Díaz, la ventaja de Fujimori frente a Sánchez en estos comicios ha recaído también en los respaldos de sectores económicos importantes de la élite capitalina. Por otra parte, coincide en señalar que el partido Fuerza Popular tiene una fuerte capacidad de organización, lo que le ha permitido movilizar una campaña más cohesionada.
Pese a que no lideró la votación en la mayoría de regiones del país como sí lo hizo Sánchez, algunos de los bastiones electorales de Fujimori –Lima, gran parte de la Costa Norte, Loreto y Peruanos en el Extranjero– fueron determinantes para voltear la elección a su favor.
“Keiko Fujimori tiene un partido fuerte, sólido y disciplinado, con capacidad de organización. El orden que ha tenido en términos de buscar y recolectar personeros, por ejemplo, es un indicador importante. Su campaña ha tenido evidentemente mayores ventajas económicas y de recursos humanos que la de Sánchez. Adicionalmente a esto, su candidatura ha tenido sectores que han beneficiado su imagen, como el empresarial y el de algunos medios tradicionales”, afirma Zegarra
Fuente: France 24 en Español.


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