No queremos llegar a más problemas como el ocurrido en el sur, queremos ampliar la capacitación, tener más controles y mejor motivación al personal.
La dirigencia del transporte público y comercial de Pichincha aún no define el rumbo que tomará frente al incremento en los precios de las gasolinas extra, diésel y súper. Aunque plantean la necesidad de conformar mesas técnicas con el Gobierno central, no han fijado plazos ni condiciones para su operación.
Tablas de diálogo
Carlos Brunis, presidente de la Federación de Transporte Terrestre de Pichincha, señaló que el alza de los combustibles impacta en el costo de los repuestos e incluso en la canasta básica, por lo que instó al Gobierno a dialogar para encontrar una solución al sector.
Brunis aseguró, además, que los transportistas de Pichincha no fueron consultados ni estuvieron de acuerdo con la compensación económica establecida en septiembre de 2025.
“A nosotros no nos consultaron. El Gobierno nacional nos llamó al Ministerio de Transporte y nos dijeron que esto iba a ocurrir y que esta era la compensación”, afirmó.
Acercamiento con el Municipio
Por su parte, Luis Haro, dirigente del Corredor Central Norte, informó que el jueves 9 de abril de 2026 mantuvieron una reunión con el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, en la que presentaron propuestas y requerimientos del sector.
“Hemos presentado la propuesta de un pago por kilómetro, y el Municipio determinará si es necesario un incremento o una reducción de la tarifa”, explicó.
Haro indicó que actualmente existiría un déficit de USD 0,40 por kilómetro recorrido, lo que representa una pérdida diaria aproximada de USD 180.
“En la Empresa de Pasajeros, el Municipio subsidia USD 0,69 por pasajero. En el sistema convencional este valor no se alcanza. Nosotros buscamos que se establezca un pago basado en un estudio técnico por kilómetro recorrido”, señaló.
El dirigente manifestó que las mesas de trabajo con el alcalde iniciarían en las primeras semanas de mayo. Advirtió que, sin compensación económica u otra alternativa, se verían afectados los índices de calidad establecidos en la ordenanza 17-20-20, lo que implicaría:
Reducción en los mantenimientos
Ajustes en los horarios del personal
Disminución en la frecuencia de las unidades
Haro reconoció que estas medidas podrían incrementar el riesgo de siniestros de tránsito en Quito.
“Estos índices de calidad podrían deteriorar el servicio de transporte. No queremos llegar a más problemas como el ocurrido en el sur; buscamos ampliar la capacitación, fortalecer los controles y mejorar la motivación del personal, pero se requieren recursos”, afirmó.
El dirigente agregó que, en la última revisión de tarifas, el salario de un conductor era de USD 560 y actualmente asciende a USD 720. Asimismo, el galón de diésel pasó de USD 1,03 a USD 2,92, por lo que insistió en la necesidad de revisar estos valores.
Respecto al transporte interprovincial e intercantonal, señaló que es necesario establecer mesas técnicas con la Agencia Nacional de Tránsito para definir el camino a seguir, tanto en materia de compensaciones como en la revisión tarifaria.
“Los actores no son los mismos, por eso necesitamos que el Gobierno defina hacia dónde vamos a trabajar”, concluyó.
RADIO PICHINCHA

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